
A nadie se le escapa que a crisis está empezando a arrasar en todo el mundo, y un deporte en el que se invierten tantos millones como la F1 no podían faltar las consecuencias. Después de los rumores que giraban alrededor de Toyota sobre su posible salida y el despido de la simpática escudería japonesa Super Aguri Honda, el gigante constructor de automóviles Honda, uno de los equipos con el bolsillo más inflado de la parrilla, ha anunciado que abandona la F1 como constructor, pero también como proveedor de motores. Esta decisión ha sido explicada en Tokio por Takeo Fukui, cabecilla de Honda, en un comunicado de prensa oficial.
Honda vivió una historia muy corta. Empezaron en 1963 con el RA271 siendo los primeros en competir con coches que no fueran europeos. Después suministraron motores a varios equipos prestigiosos como Williams, McLaren o BAR Honda. En 2005 decidieron comprar la escudería BAR y la renombraron como Honda F1. Empezaron la temporada 2006 muy bien, consiguiendo en Hungría su primera victoria de la mano de un jóven Jenson Button.
En 2007 las cosas decayeron hasta tal punto que el equipo al que suministraban motores, Super Aguri, los superaban en velocidad, esto, recordemos, con un chassis del Honda RA106 meramente evolucionado. Acabaron el mundial de constructores con sólo seis puntos, un resultado muy malo si tenemos en cuenta que acabaron el 2006 cuartos.
Después de un frustrante 2007 deciden fichar al ingeniero Ross Brawn para la campaña 2008 y anuncian su interés por comprar al español Fernando Alonso, que finalmente se decantó por la oferta de Renault, que le traería el salario más alto de la historia de la F1.
Mientras Bernie Ecclestone aprovecha para anunciar que el motor único será obligatorio a partir de 2010, y ya contrató a Cosworth para que desarrollen el motor. Para los equipos y pilotos que protesten a esta decisión a mis ojos inútil, habrá una segunda opción: fabricar su propio motor, pero con las especificaciones técnicas que proporcionará Cosworth. También estará presente una tercera opción, que sería utilizar el motor actual pero con la formal prohibición de evolucionar un solo micrómetro cúbico. Bernie dice que es para reducir costes, pero mientras que un motor actual le sale por 600.000€ a un equipo privado, los de 2010 tendrán que costar por reglamentación 6.000.000. Toda una ganga, oiga.
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