
Ayer me puse a ver el reportaje “Who killed the electric car?” desde Motorpasión, principal fuente de informaciones de nuestro inactivo blog. En este interesantísimo reportaje que os aconsejo un montón, se explican las principales causas por las que el coche eléctrico no prosperó, entre ellas por la voluntad de GM de retirar de la circulación los EV1. Éste reportaje me hizo reflexionar a fondo. En él se descartaba el hidrógeno como el combustible del futuro debido a su escasa red de distribución y a su fabricación. Entonces me pregunté yo: ¿qué vamos a hacer cuando se nos acabe el petróleo? Y con éste post os voy a dar mi opinión que merece más atención.
EL COCHE ELÉCTRICO
Estoy buscando una manera de alimentar los coches que sea eficiente, emita poco y sea factible en términos tanto económicos como sociales.
El coche eléctrico es viable. Mi teoría para la distribución y obtención de energía: una estación llena de paneles solares donde la gente deje el coche por la noche. Conectan el coche a la estación, y toda la energía que se ha estado almacenando durante el día se usa para cargar los coches. Hasta ahí todo perfecto. El coche tiene cero emisiones. Esta posibilidad se baraja con fuerza. Pero tiene un defecto: si todos compramos un coche eléctrico, vamos a necesitar tiempo para fabricar una infraestructura de mis estaciones lo suficientemente grande como para alimentar todos los coches del mundo. ¿Cómo vamos a mover nuestros coches mientras? Conectándolo a la red de casa. ¿Y de dónde viene la energía de la red de casa? De las centrales nucleares, algo que no es muy viable biológicamente hablando. Si todas las casas del mundo consumen mucho, súmenle todos los coches del mundo. Coches eléctricos: descartados.
EL HIDROGENO
Éste es el combustible que los constructores creen que será el del futuro. Al púbico no le costará adaptarse a los coches que funcionen a hidrógeno: si ya se está adoptando, no nos va a resultar difícil pasar del petróleo. Pero los contras son más y de más fuerza que los pros: es demasiado caro, y es demasiado difícil distribuirlo. Coches a hidrógeno: descartados.
EL BIOCOMBUSTIBLE
Éste sí que anda de moda. No es demasiado caro, y es fácil extraerlo. A nivel económico, enriqueceríamos a Brasil, principal productora de biocombustible. Desde ahora ya lo distribuimos en grandes cantidades. El problema: si usamos caña de azúcar para alimentar todos los autos del mundo, nos quedamos sin caña de azúcar de consumo alimenticio, y eso es un desastre. El biocombustible: descartado.
EL COCHE HIBRIDO
Ya lo estamos usando. Casi daríamos por hecho que el coche de mañana será híbrido. Tiene muchas ventajas, y asociado a sistemas de conducción eficiente, tipo el KERS, sería verdaderamente bueno. Pero subsiste un problema: buscamos un coche de emisiones nulas, y que no consuma absolutamente nada de petróleo. ¿Cómo quitar las emisiones y el consumo? Quitando el motor térmico. Ya no sería un híbrido, sería un eléctrico, con el problema de la alimentación.
Ya llegamos al final de este post, y ya sabemos lo que no podemos usar: nada de coche eléctrico, nada de hidrógeno, nada de biocombustible, nada de híbridos. ¿Qué buscamos? Un combustible que se encuentre en grandes cantidades (mis débiles conocimientos en economía me dicen que entre más se encuentra una sustancia en la Tierra, más barata es), que sea altamente explosivo (así con menos combustible obtenemos más potencia, que se traduce por más velocidad, que se traduce por menos combustible a la misma velocidad) y, sobretodo, que reduzca las emisiones de CO2 a cero. Parece casi paradisíaco, pero ése combustible existe, y ya se usa en el extravagante mundo del tuning:
EL NITROSO
Es más rápido, y eso lo dice todo.
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