
Hoy estaba leyendo las noticias, y ví que Lamborghini había justificado la cancelación del Lamborghini Estoque con un sutil “nunca hemos dicho que iba a salir” debido a la situación económica actual (zas en toda la boca). Yo creo que en el fondo querían decir “todos los ricos se lo pueden permitir, pero nadie lo quiere, entonces no lo haremos; pero eso es otra historia. El caso es que, como comenté en la entrada de Motorpasión (yo soy Forza Ferrari) yo creo que Lamborghini debería esclavizar a otras marcas de su moda en vez de ser víctima de la de otros. Hace 20 años Ferrari descubrió con el 288 GTO un camino que Lamborghini debería seguir: el de los superdeportivos extremos, los motores que tienen cuatro ruedas y un par de asientos pegados.

Para mí la esencia de un superdeportivo es que el coche que te queme los pelos de la nuca cada vez que paseas (aunque sea un “paseo”). Es, como dijo Jeremy Clarkson con el Mercedes-Benz clase C, un coche con el que llegues al trabajo y pienses: ¡LO HICE, ESTOY VIVO Y ENTERO! Lo que están haciendo ahora las marcas de deportivos son aspiradoras silenciosas que tienen un sensor subatómico-químico ultraperfeccionado que dosifica con exactitud la fuerza de aspiración requerida. No, no y no. Yo quiero un mastodonte que despierte todos los vecinos y me arranque las baldosas del suelo. Yo no quiero ir a un concesionario de una marca con un pedigree en la competición automovilística como el que tiene Ferrari para comprarme una caja de cuero y madera pegada a un motor cómodo y suave. Para eso están los Bentleys. Yo quiero un gran motor ruidoso pegado a una caja de fibra de carbono que usa un cable como palanca para abrir la puerta, sólo para ahorrar unos cuantos gramos (ésto pasaba con el Ferrari F40).
Un paseo en Bentley cuesta un montón de dinero en combustible, y todo eso para darse un paseo del lujo. Perdónenme ustedes, pero una persona que se puede permitir un Bentley, puede permitirse quedarse en el baño de su apartamento en el centro de Londres, donde tiene un televisor plasma de última generación.
Yo lo estoy viendo desde un punto de vista irracional, pero es que no hay otra forma de ver un coche como el que estoy pidiendo. Un paseo en un Ferrari Enzo te despeina, y por eso vale cada gota de cmbustible que cuesta. Un Bentley es una mansión que te lleva del punto A al punto B. Un Lamborghini debería ser un motor que te lleva del punto A al punto B con un Kalashnikov debajo de las piernas, que a la mínima vibración aprietas en el gatillo y sales disparado. Un Bentley se compra con el cerebro, un Lamborghini se debería comprar con el pie. Y sin embargo están “Volkswagenizando” la marca a toda costa. Que tú vayas y compres habiendo previamente calculado la incidencia que tendría invertir un céntimo más en un plazo de noventa años. Pues para eso están las marcas generalistas, pero para mí un auto tan caro debería volverte loco e irracional, punto.
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